La influencia discreta del diseño industrial por Patrick Jouffret

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"Nuestro trabajo es contribuir, magnificar, poner realmente de manifiesto."

 

Le damos la bienvenida a nuestra  nueva serie, La Linda Historia. En Sellsy, cada día estamos en contacto con decenas de empresarios. Frecuentemente nos sorprendemos con la creatividad que ellos demuestran, con su entusiasmo y con su ingenio.

Así que decidimos llevar un poco más allá la conversación al proponer esta tribuna para intercambiar ideas con un empresario apasionado y apasionante.

Para este primer episodio, hablamos largo y tendido con Patrick Jouffret, diseñador industrial premiado, cuyos descubrimientos y creaciones en su sitio web nos dejaron atónitos.  Su trabajo refleja muy bien su lema: todo objeto puede mejorarse.

Patrick comparte con nosotros su experiencia empresarial, su elección de vivir cerca del mar, su alergia a lo administrativo y, sobre todo, nos cuenta el origen de algunos proyectos. Él nos muestra concretamente lo que el diseño puede proporcionarle a un proyecto industrial.

¿Nos podría contar un poco más sobre su historia de empresario? ¿Ya tuvo otras experiencias antes de la creación de Atelier 360?

No, de hecho no, como asalariado, trabajé en agencias de diseños durante unos 12 años. La empresa nació del encuentro con un fabricante de bicicletas que me dio la oportunidad en este campo. Me permitió organizar la estructura.

La visión de la agencia, es que el diseño forma parte de la vida. Cuando se crean productos, ya sean industriales o para el gran público, siempre hay una parte de emoción directa para crear. Y sobre todo, se requiere que el producto sirva para cumplir una tarea lo mejor posible. Lo mejor posible, eso no es solamente la funcionalidad, es también la emoción. Aunque estemos generalmente al servicio de marcas, nuestro credo, es crear realmente productos que liberen la mente.

Somos un pequeño equipo de dimensión humana que está formado esencialmente por dos diseñadores, Julien y yo. Estamos realmente en simbiosis, quiero decir complementarios puesto que ya hace siete años que trabajamos juntos. El ADN del atelier se estructuró y evolucionó a lo largo de estos últimos años. Hubo otras personas en el equipo, pero nosotros estabilizamos realmente nuestra estructura así. De vez en cuando, trabajamos también con otros diseñadores.

Claro, ¡entonces es mucho mejor! Eso significa que ustedes trabajan mano a mano, con la misma visión. Al comienzo de esta entrevista, usted nos habló de la creación del Atelier 360 que se dio por un cliente que le pidió la concepción de una bicicleta. ¿Me podría contar un poco más y describir sus logros?

De hecho, todo comenzó con el cliente Look Cycles. Es una marca legendaria en el sentido que es una empresa de Nevers, en Francia, que, en los años 80, revolucionó el mundo del ciclo de competencia. Esta inventó el pedal automático, que lo utilizan hoy todos los corredores de competencia, luego inventó la bicicleta de carbono.

patrick jouffret

Hoy en día, lo damos por sentado, pero en esa época, era muy criticado. Era de aluminio, ¡punto!

Al comienzo, la empresa tenía solamente unos pocos proyectos y después, progresivamente, se vio en la necesidad de un fuerte apoyo de lo que llamamos el diseño global. Es decir, ya nosotros no teníamos que simplemente diseñar un objeto para ellos, sino que se tenía que garantizar una coherencia global que permitiese, ya fuese rápido o poco a poco, crear la identidad de diseño de la marca.

Era otro enfoque, un enfoque que necesitaba una visión estratégica más grande y más específica. Eso va desde el detalle del ensamblaje industrial, desde lo que uno es capaz de hacer, desde los materiales y recursos, hasta la visión del futuro. Y así, durante 15 años, mi papel ha sido ayudarlos a que hagan evolucionar su estatus en la mente de los usuarios.

"Si no hubiesen tenido un diseño a la altura de sus ambiciones, ellos no estarían donde están actualmente."

  patrick jouffret

Es decir, pasar de una marca francesa que fabrica bicicletas a una marca de excelencia que tiene importancia en el mercado. Y eso ocurrió en una época crucial, ya que en el mundo del ciclismo, hubo mucho acercamiento a las marcas.  Estas se se convirtieron en grupos más y más fuertes. Look subsistió a esta especie de guerra sin cuartel que se batalló, no solamente, pero sí en gran parte, gracias al diseño.

En todo caso, si ellos no hubiesen tenido un diseño a la altura de sus ambiciones, no estarían donde están actualmente." Es una aventura que ha sido apasionante. Es una marca en la que la tecnología, la precisión y la exactitud de los objetos fabricados son sumamente importantes. Utilizadas en los Juegos olímpicos por ejemplo, o incluso en el Tour de Francia, los productos que se diseñan son extremamente restrictivos para el diseño.

Sin embargo, eso nos permitió ganar nuestros dos primeros grandes premios internacionales de diseño.  Pero también tener cartas blancas y crear, junto con los ingenieros, conceptos verdaderamente innovadores que cambiaron la estética de las bicicletas. Todos estos proyectos son fabulosos. Eso comenzó con pequeños encargos como por ejemplo una horquilla de bicicleta, o un pequeño detalle. Y la aventura no se quedó allí sino que continúa con mucha más amplitud ya que seguimos trabajando con ellos.

¿Lo que nos está diciendo es que el diseño influenció el posicionamiento de la marca? ¿Podría contarme un poco más detalladamente y darme otros ejemplos donde usted sintió que tuvo una influencia en la estrategia de la empresa cliente, en el posicionamiento de la marca y en el posicionamiento de marketing?

Muchas veces, las marcas tienen su historia. Cuando uno colabora con una start-up, por ejemplo, es diferente del trabajo que se hace con una marca que ya existe desde hace varios años o que ya tiene invenciones en su haber.

Su trabajo, es ante todo encontrar, buscar minuciosamente, ir al origen mismo. Es entender lo que creó la fuerza de una marca. Yo creo que en el origen de una linda marca siempre hay un buen producto.

¿Cuál es mi producto? ¿Por qué se fabrica? ¿Por cuál razón? ¿Cuál es la innovación? ¿Cuál es el punto de partida? Si no se tiene eso en mente, creo que es muy difícil escribir la continuación de una historia. Y para Look, el punto de partida fue el carbón. Fue la ingeniería de integración, buscando siempre simplificar y seguir adelante. Cuando se entiende esto, todo lo que usted diseña se obtiene en coherencia. No estoy diciendo que nosotros modificamos el posicionamiento de la marca. Lo que hicimos fue simplemente entender el potencial interno que esta marca tenía y que no estaba expresando a través de sus productos antes de trabajar para ellos.

 

"Nuestro trabajo es contribuir, magnificar, poner realmente de manifiesto."

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Estábamos frente a un potencial muy real el cual no se había aprovechado antes. Nuestro trabajo es contribuir, magnificar, poner realmente de manifiesto. La marca Look tenía ya internamente casi todas estas competencias, pero la misma no se había considerado por lo que realmente era.

Tenemos otros clientes con los cuales tuvimos este tipo de intervención. Pienso específicamente en la marca Spengler que es una empresa francesa con una linda historia, puesto que fue la que inventó el tensiómetro en 1907. Un objeto de diagnóstico médico que todos conocemos y que revolucionó la medicina. Una invención que permitió diagnosticar las enfermedades o problemas cardiovasculares de manera no invasiva.

Llegó justo antes de la Primera Guerra mundial y esto contribuyó a salvar muchas vidas. Es una marca que hoy en día goza de una cierta simpatía del campo médico porque hizo evolucionar la medicina.

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Spengler nos confió el rediseño de sus tensiómetros. Es decir, sin ningún tipo de juego de palabras, una operación a corazón abierto.  Nos remontamos a los valores de la marca. Estos son muy fuertes desde el comienzo de su historia. Para diagnosticar la enfermedad de su esposa que estaba muy enferma, Émile Spengler fue a ver a dos famosos cardiólogos en París. Juntos, ellos crearon el primer tensiómetro. Esta innovación se basó al principio en una linda historia de amor.

"Existe ese vínculo muy fuerte entre el médico o los enfermeros y el paciente."

 

Para nosotros, lo que es muy importante es que en los productos de hoy se sienta esta historia de amor. Pero también que el producto vaya siempre en el sentido de la simplificación del diagnóstico médico: menos doloroso, más rápido y aun más preciso.

Todo eso es una historia que estaba allí al comienzo y nosotros, lo que nosotros vamos a hacer es aportar nuestra contribución.

Nosotros vamos a ver médicos, a informarnos y así hacer todo un análisis previo. Sacamos conclusiones. Una de las conclusiones es que para obtener un buen diagnóstico médico, se debe tener un buen brazal, sino su medida será distorsionada.

Lo esencial de nuestra invención era darle ya belleza, simplicidad, sus letras de nobleza al tensiómetro. Es un producto que había sido abandonado completamente por el diseño y que se había convertido en un objeto al que ni siquiera vemos.

Patrick Jouffret

Sin hacer un objeto estilizado, trabajamos la exactitud: ¿qué debe ser un instrumento de diagnóstico que se respeta, un objeto de precisión que salva vidas? Después, inventamos y concebimos en su totalidad el cordón que une el paciente a los cuidadores. Existe ese vínculo muy fuerte entre el médico o o los enfermeros y el paciente. Inventamos un sistema con imanes que permite cambiar el brazal en un segundo, algo que antes era un proceso laborioso. (eran piezas atornilladas, cosas así, que los médicos no cambiaban).

Por tanto, para darle fluidez al acto de la toma de tensión, trabajamos realmente en un aporte de valor que fuese bueno tanto para el paciente como para los médicos, y todo ello en coherencia con la historia del comienzo.

También hay premios que ustedes ganaron con boyas oceanográficas o con jaulas submarinas.  ¿Podría contarnos cómo fue? 

Para la anécdota, ganamos un premio con los tensiómetros la semana pasada, el Red Dot Design Award. Es un premio internacional de diseño.

En lo que a las jaulas oceanográficas se refiere, es una historia apasionante para nosotros. Esta comenzó al lado de nuestra oficina en Tolón, Francia. En 2008, todos dejamos París para irnos a vivir a orillas del mar.  Y eso es verdaderamente una elección de vida.

De hecho, en la esquina, encontramos algunas empresas extremadamente innovadoras que no estaban trabajando necesariamente en la región de Tolón, sino en Singapur, en África, en la isla de Reunión... La empresa con la que colaboramos para estas jaulas oceanográficas se llama Nortek. En principio, son fabricantes de captores que permiten obtener medidas científicas del oleaje, de las corrientes marinas, de la turbiedad del agua, etc.

Para tomar medidas a niveles tan profundos, hasta 4000 metros bajo el agua, necesitaban una herramienta que les permitiese enviar sus captores y traerlos de nuevo.

Hoy en día ya existen jaulas oceanográficas. En general, son boyas redondas como flotadores que se atornillan con varillas roscadas entre dos placas de poliéster.  Se fijan los captores con pedazos de plástico. El problema es que la jaula raramente llega de manera estable abajo, puede posarse de manera incorrecta, un poco como el aterrizaje del robot espacial Philae en el cometa Churiúmov.

 

"Si eso funciona para los erizos marinos, quizás también funcione para nosotros."

 

Además, otro punto es que es muy costoso fabricarlo, ya que requiere mucha manutención. Finalmente, el tercer punto, es que es peligroso manipularlo sobre la borda de un barco porque tiene bordes afilados, puntiagudos y contundentes.

Patrick Jouffret

Así que trabajamos de manera global al mismo tiempo en la concepción de la boya, el costo y el hecho de poder fabricarlos por unidad, puesto que son productos que cuestan alrededor de unos 100 000 euros. Se fabrican prácticamente a la carta, por ejemplo, con un captor de turbiedad, una cámara, un flash, etc.

Siempre observamos el ambiente en el que vamos a evolucionar. Y no sabíamos realmente qué era lo que ocurría a 4000 metros de profundidad, ¡y ellos tampoco lo sabían! Entonces, observamos qué tipo de fauna vivía allí.

Nos dimos cuenta que había muchos erizos marinos en la profundidad, pero también, y sobre todo, que estos son especies marinas con una forma en elipsis que resiste bastante a las corrientes marinas. Así que comenzamos a partir de la forma corporal de esos erizos marinos como fuente de inspiración. Y así, dicho lo dicho, nos inspiramos en la naturaleza diciéndonos que si eso funciona para los erizos marinos, ¡quizás también funcione para nosotros! A nivel de la base, las patas, trabajamos en un trípode porque se sabe que tres patas se posan mejor que cuatro, donde siempre hay una que no es estable.

Patrick jouffret

Así que nos imaginamos un trípode hecho de titanio y, poco a poco, trabajamos con los ingenieros de la empresa Nortek. Elaboramos este prototipo que dio paso a que se vendiese luego una veintena de ejemplares del mismo.

Me gustaría conversar sobre los problemas actuales, porque en la vida de los empresarios también se tiene que administrar la empresa diariamente, y solamente se han mencionado buenas noticias. ¿Podría hablarnos de las dificultades que usted ha encontrado, las problemáticas o el estrés por el que pudo haber pasado con Atelier 360?

Para mí, el punto estresante llega siempre en marzo de cada año. Es el momento en que recapitulamos la cartera de pedidos, es el momento en que nos centramos en los estudios en curso, etc. En esos momentos es cuando podemos sentir un poco de presión porque constantemente estamos enfocados en la creación. Además, nosotros no somos muchos. No tenemos una persona enfocada en la parte comercial, así que cuando nos ponemos a trabajar en la parte administrativa es allí cuando tenemos que arremangarnos y decirnos: “Ya es hora, vamos a hacerlo”.

No es algo que hacemos todos los días y, por eso, cuando es el momento de hacerlo, dejamos a un lado la parte creativa por x cantidad de tiempo. Siempre es un momento doloroso pasar de un estado a otro, del estado creativo a un estado más cuadrado y constructivo.

Es cierto que antes todo se hacía de manera manual, es decir, que toda la facturación, los presupuestos y el seguimiento de las cuentas se hacían en Excel o Pages, ya que nosotros utilizamos computadoras Mac.

Ahora pasamos a un software, Sellsy, que nos ha permitido organizar, evitar problemas de numeración, hacer un seguimiento, en pocas palabras tener algo cuadrado. Esa fue para mí realmente una nueva etapa en la gestión administrativa de la agencia. Una vez más, no es nuestro fuerte, así que todo lo que va a permitirnos simplificar, hacer las cosas más agradables, más lúdicas y más fáciles a administrar, es simplemente fantástico.

Para todas las personas que están escuchando esta entrevista y que no pertenecen al mundo del diseño, me interesa saber ¿cómo usted percibe su universo en comparación con el resto de las empresas? 

De hecho, el diseño no puede definirse de una sola forma. Hay muchos diseñadores diferentes, de estilos diferentes y de necesidades diferentes. En nuestro caso, nuestro trabajo, es el diseño industrial más que nada orientado hacia las marcas, para permitirles crear nuevos productos. Nuestro enfoque será llevarlos a cabo para conectar a los usuarios con el significado.

Es como un cuidador o un Robin Hood. En realidad, estimamos que todo el mundo tiene el derecho de adquirir objetos bonitos, objetos útiles, objetos cualitativos, lo que no quiere decir que sean lujosos. No importa que el objeto sea de plástico o de un material más valioso.

Es una profesión que nos encanta. Todos los días son parte de ese placer que se siente, y eso no tiene precio. Es también una profesión que nos hace conocer a muchas personas diferentes: científicos, artistas, técnicos... además, me da la impresión que, en el campo de la industria, ha habido una evolución realmente positiva de la percepción del diseño desde los años 2000.

 

"Nuestro trabajo aún no se estima a su justo valor."

 

Me acuerdo de reuniones donde, desde el momento en el que comenzábamos, siempre estaba allí el encargado de estudios para decirnos que nosotros éramos soñadores y meternos una zancadilla. Después, poco a poco, vimos llegar a una nueva generación de ingenieros que habían entendido que el diseño es un socio del éxito.

Luego llegaron, asimismo, los encargados de marketing. Y, dentro de ellos, hay varios tipos: esos que se etiquetan como de Marketing y los que tal vez son más audaces y escuchan a los diseñadores.

En Francia particularmente, hay una toma de conciencia sobre la importancia exponencial del diseño en el éxito de la empresa. Hoy en día, yo soy más bien positivo en cuanto a eso se refiere.

Quizás, lo que lamento es que nosotros nos decimos continuamente: “En fin, ¡no vendemos batatas ni zanahorias! Todos los días tenemos que inventar la rueda y ayudar a las empresas a valorarse”. Nuestro trabajo aún no se estima a su justo valor frente a la comunicación y al marketing.

Hubo un trabajo fabuloso que llevaron a cabo empresas como APCI y VIA, las cuales buscaron realmente de apoyar el diseño dentro de las empresas.

En el sector del diseño industrial: ¿cómo está organizado este? ¿Usted tiene competencia que viene del extranjero?

Hay diferentes tipos de proveedores en el área de diseño. Hablaré del diseño industrial porque en el diseño de edición, de creadores, uno desarrolla su identidad propia. Además, eso es lo que hacemos nosotros precisamente, pero eso es otro mundo. Uno desarrolla sus creaciones, su firma y pasa a proponer una nueva visión en este o ese campo.

En cambio, en el diseño industrial, tenemos empresas que necesitan un servicio, y como tal, van a recurrir a los proveedores. Dependiendo del tamaño de la empresa, dependiendo de sus necesidades, podremos o no responderles. En los grandes proyectos de envergadura por ejemplo, si un gran grupo está buscando diseñadores para reestructurar su oferta de productos, este no va a contratar a un diseñador autónomo o a una pequeña empresa. Seguramente, va a buscar más bien los servicios de una empresa establecida y reconocida, compuesta de 30 o 40 personas en su personal.

Por el contrario, desde el momento en el que se habla con una Pyme, hay muchas ofertas. Usted verá agencias de 10 a 20 personas, pequeñas empresas como la nuestra, al igual que a muchos diseñadores autónomos.

Necesariamente, según el tamaño de la empresa, las garantías que se toman, usted no tiene los mismos costos y, en consecuencia, tampoco los mismos precios o tarifas. Al contrario de los arquitectos que tienen un código, que se agrupan en un orden y que tienen un modo de facturación de porcentaje por los trabajos de un edificio, ¡para los diseñadores es toda selva! Cada uno puede fijar sus honorarios o royalties. Lo que le da una gran satisfacción a las empresas.

 

"De hecho, haríamos este trabajo gratuitamente si no tuviésemos que pagar cuentas o alimentarnos."

 

Para nosotros, todo va bien en realidad, pero yo creo que para los jóvenes diseñadores es sumamente difícil imponerse. Porque antes de poder imponer sus precios o negociar un cierto nivel de remuneración en lo que respecta a un trabajo, se tienen que tener referencias.

Como no se tenga eso, le dicen: “Bueno, son tres trazos de lápiz, está bien, pero se da gusto”.

Lo que no se debe decir bajo ninguna circunstancia, es que haríamos este trabajo gratuitamente si no tuviésemos que pagar cuentas o alimentarnos. Nos apasiona nuestro trabajo y, en cada momento, tratamos de encontrar la mejor idea para agrupar todas las restricciones, para que la solución se haga todo un clásico o marque la historia.

¿Un recuerdo increíble para mí? Cuando diseñamos el teleférico del Monte Faron... De niño, yo viví en la región de Tolón y me monté en el teleférico. Después de pasar 15 años en París, regresé a este lugar. Y 25 años más tarde, me proponen diseñar el teleférico que es un icono de la ciudad, ¡es toda una locura!